La compañía sueca Furhat Robotics ha lanzado un nuevo androide social, que demuestra un avance significativo en el campo de los robots de tipo humano y la Inteligencia Artificial (AI) conversacional y su posible aplicación a la atención al cliente.

La empresa sueca Furhat Robotics ha presentado un innovador robot social capaz de entrenar a los empleados de atención al cliente para responder las consultas de los consumidores. Construida a partir de un prototipo original, la compañía ha creado un robot  que puede comunicarse con los humanos de una manera más cercana: hablando, escuchando, mostrando emociones y teniendo conversaciones.

Lo que diferencia a Furhat de otros robots en el mundo hoy en día es la cara, que usa animación por computadora para crear personajes y experiencias inmersivas, según ha explicado la compañía. Esto permite a los usuarios cambiar su apariencia, sus expresiones faciales y su voz, entre otras características, esta tecnología ofrece un nivel de expresividad y personalización.

IA conversacional

Marcas internacionales como Disney, Merck y Honda, ya trabajan con Furhat. “Esta es la culminación de muchos años de investigación y desarrollo dedicados tanto internamente como a través del trabajo con socios de la industria y la tecnología. Desde sus inicios hemos llevado a Furhat a un punto donde los robots sociales ya no son una esperanza para el futuro sino una realidad de hoy”,  aseguró Samer Al Moubayed, CEO de Furhat.

Pruebas como conserje o entrenador de agentes

El robot ha sido utilizado en el aeropuerto alemán de Frankfurt como conserje políglota, ayudando a los viajeros a encontrar su camino, y también para formación en atención al cliente, por ejemplo, simulando compradores enfadados.

“Cada robot necesita una personalidad diferente dependiendo del trabajo que va a hacer”, dijo Moubayed Samer Al Moubayed. El robot puede ser masculino o femenino, anciano o joven, gracioso o serio.

Hemos visto investigaciones que muestran que en ciertas situaciones las personas se sienten más cómodas abriéndose y hablando sobre problemas difíciles con un robot que con un humano”, indicó Al Moubayed. Eso se debe a que la personalidad de un robot puede hacer de espejo de la personalidad de la persona que interactúa con él y también porque la gente no se siente juzgada, agregó.

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