Olvidémonos de las fórmulas tradicionales de hacer marketing digital y pensemos en todas las alternativas que hoy en día ofrecen las redes sociales, las estrategias SEO, el marketing de contenidos, la publicidad dirigida y por supuesto, la tecnología.

Por Virginia Bellini, experta en Growth Hacking en Web Online 

– Aunque en el mercado anglosajón es conocido desde hace años, growth hacking es un término relativamente nuevo en España. ¿Cómo lo definirías?
Growth hacking es cualquier acción enfocada a la consecución de objetivos estratégicos utilizando la menor cantidad de recursos y con resultados visibles en el menor tiempo posible. En la mayoría de los casos este objetivo será el crecimiento exponencial.

– ¿Cuál es el valor añadido que aporta el profesional growth hacker a la empresa?
– Cada vez más, las empresas buscan un perfil de trabajador multitarea: empleados todoterreno capaces de desempeñar diferentes funciones dentro de la compañía.
Con este tema, fui muy crítica en mis primeros trabajos porque pensaba que querían convertirme en una máquina que hiciera de todo un poco pero al mismo precio.
Desafortunadamente, tengo constancia de que muchas empresas utilizan esta excusa para ahorrar costes pero, a pesar de ello, creo firmemente que este cambio de paradigma laboral es fruto de la evolución de lo tradicional a lo digital.

Y la figura más adecuada para ejemplificar esto es la de un growth hacker que creo, es la consecuencia directa del impacto que las start ups están generando en el mercado laboral.
Un buen growth hacker deberá conocer por lo menos un poco de todas las funciones que se desarrollen en la empresa en la que trabaja: desde nociones técnicas, pasando por el marketing, hasta contables o legales.

Con una visión especializada solo en una parte del negocio, será muy difícil o incluso imposible elaborar estrategias que completen los objetivos.
Para mí, el éxito del growth hacker es precisamente ese: conocer lo suficientemente bien el producto/servicio para el que trabaja, que pueda diseñar las acciones que impulsen el crecimiento del negocio sin tener que preguntar en otros departamentos si es posible o no ejecutarlas.

– ¿Dirías que las estrategias growth hacking son específicas para un tipo determinado de empresa o pueden aplicarse en cualquier campo de actividad?
–  Growth hacking es un término vinculado a empresas digitales porque Internet es el medio que cumple lo que todo growth hacker busca: que sea potente, rápido y sobre todo, barato.

Por lo tanto, creo que las estrategias grow pueden aplicarse en cualquier tipo de empresa o sector, pero es en las compañías digitales donde se hace más evidente la necesidad de recurrir a este tipo de tácticas.

– ¿Cuál dirías que es el momento en el que una empresa debe plantearse trabajar con un growth hacking versus growth hacker?
– Me atrevo a decir que este tipo de perfil, independientemente de si se le llama growth hacker o manager cool tope guay, es necesario en cualquier tipo de compañía con una organización laboral poco jerarquizada. Es decir, disponer de una persona con conocimientos de todas las áreas de la compañía y enfocada por ejemplo, al crecimiento (monetario, usuarios, clientes, leads) siempre sumará en nuestro negocio.

No obstante, creo que puede ser buena idea plantearse contratar a un growth hacker, o formar a alguien dentro de la compañía como tal, cuando se produzca un estancamiento del crecimiento o cualquier KPI relevante. El growth hacker debe ser un revulsivo en la empresa desarrollando soluciones creativas que hagan despegar los números del negocio en el menor tiempo posible.

– Básicamente y dada su naturaleza, un growth hacker se desenvuelve en el sector digital. ¿Qué peso dirías que tiene lo digital, en toda su amplitud, en el éxito no solo presente sino futuro de la empresa?
– Creo que es un hecho avalado por números, el afirmar que nos dirigimos económica y socialmente hacia la normalización de lo digital. La tecnología digital es dueña de nuestro presente y por supuesto, de nuestro futuro. Ya es parte de nuestra especie, y nos acompañará siempre.

Nuestro hábitos han cambiado, y los que están todavía haciéndolo marcan una clara tendencia hacia lo digital. Creo también que, al asimilar Internet como algo indispensable en nuestra vida, estamos dando un paso más hacia otro tipo de cambios tecnológicos que nos llevarán a desarrollar nuevos gadgets y complementos digitales para nuestro día a día; un reloj que te marca los pasos, unas zapatillas que te miden la potencia de tu golpeo al balón.

Las empresas deberán buscar nuevos métodos para materializar su digitalización de alguna forma; esos handicaps que puede encontrar el usuario digital frente al tradicional, deberán ser solventados. Por ejemplo, resolver cómo probarte una camisa en una tienda si prefieres comprarla en un e-commerce online. Por lo tanto, pienso que el éxito, obviando empresas de bienes/servicios básicos, depende prácticamente del 100% de la parte digital del negocio.

Este artículo fue publicado en la revista Contact Center cuya versión íntegra puede leerse en el número 90.

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