Manuel Amat
Manuel Amat

Manuel Amat, Director de Salesland Brands

Hoy hablaremos del Marketing de Experiencias, un concepto que ha permitido dar un paso más en el mundo de las ventas. Ya no vale solo con transmitir los valores y características de los productos o servicios, sino que tienen que proponer una experiencia al consumidor o cliente final.

Pero, ¿qué es eso de generar una experiencia? No es más que provocar en el cliente un estímulo ante las acciones de Marketing durante todo el proceso de compra, que han sido estratégicamente diseñadas para tal fin. Si bien antes el consumidor antes, era un mero espectador, ahora hay que romper ese muro y hacerle participar durante el proceso de adquisición del bien o servicio.

El comprador de hoy siente un fuerte impulso por conectarse con las marcas. Si bien antes se conformaba con que el producto cumpliese con las funciones necesarias para satisfacer sus necesidades, ahora el cliente necesita, reclama, vincularse e identificarse con ella a través de los valores que representa, como estilo de vida o reflejo social.

Antes, durante y después de la compra

El Marketing Experiencial se enfrenta a un duro reto, generar estímulos durante todo el proceso de decisión y compra, que ayuden a cerrar las ventas “in situ” en el punto de venta, o “diferida”, vía call center, web…, o dealers autorizados.

Y es que la relación con el cliente no termina en el momento en que éste adquiere el producto, sino que comienza justo ahí, de modo que la relación con él ha de durar también después de la compra.

¿Por qué es ventajoso mantener viva esa conexión con el comprador? Porque una buena experiencia de Marca provoca que los clientes o consumidores sean los mejores embajadores de la misma, y pocas estrategias de ventas funcionan mejor que un montón de clientes convencidos y enganchados a tu Marca. Apple, Inditex, Nike,… ¿Necesitas más ejemplos para darte cuenta de que vivimos rodeados de experiencias y elegimos aquellas Marcas que son más afines a nosotros?

En un entorno global tan competitivo, en dónde las empresas no sólo ya compiten en características y ventajas de los productos, si no en valores y experiencias añadidas, destacarán solo aquellas empresas que logren una estrategia de que cree vínculos irrompibles con el consumidor o cliente final.

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